La Clarity Act, el esperado proyecto de ley que busca establecer un marco regulatorio integral para los activos digitales en Estados Unidos, dio un paso decisivo hacia su aprobación. Un nuevo borrador que ya circula entre actores de la industria incorpora, por primera vez, una disposición ética destinada a limitar los conflictos de interés de altos funcionarios del Gobierno, incluido el presidente Donald Trump, cuya creciente participación en el sector de las criptomonedas se ha convertido en uno de los principales focos de debate político.
Aunque el texto aún no ha sido publicado oficialmente, las versiones distribuidas entre especialistas del sector confirman que la disposición permanecería vigente hasta 2029 y obligaría a los reguladores federales a implementarla dentro del año siguiente a la promulgación de la ley. La inclusión de este apartado representa uno de los últimos obstáculos que el Senado debe superar antes de intentar llevar la iniciativa a votación, en un calendario ajustado por el inminente receso legislativo de verano.
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La Clarity Act entra en su fase decisiva
Después de meses de negociaciones entre republicanos y demócratas, el Senado estadounidense trabaja contrarreloj para aprobar la Digital Asset Market Clarity Act, una legislación considerada por la industria como la reforma más importante para el mercado de criptomonedas en Estados Unidos.
El nuevo borrador combina el trabajo desarrollado por los comités de Banca y Agricultura del Senado e incorpora decenas de páginas adicionales enfocadas en fortalecer la protección de usuarios e inversionistas de activos digitales.
El líder de la mayoría republicana, John Thune, pretende llevar el proyecto al pleno durante los próximos días, antes de que los legisladores abandonen Washington para el receso de verano. El margen de tiempo es reducido y muchos observadores consideran que la primera semana de agosto representa la última oportunidad real para que la legislación avance bajo el calendario legislativo habitual.
El punto más polémico: los conflictos de interés relacionados con criptomonedas
La mayor novedad del nuevo texto es la incorporación de una disposición ética destinada a impedir que el presidente y otros altos funcionarios mantengan determinados vínculos con negocios relacionados con criptomonedas mientras ejercen funciones públicas.
Según el borrador que circula entre representantes del sector, esta restricción tendría una vigencia temporal hasta 2029, mientras que el Departamento de Justicia (DOJ) sería el organismo encargado de investigar y hacer cumplir las posibles infracciones relacionadas con conflictos de interés.
Precisamente este apartado ha sido el principal punto de fricción durante las negociaciones entre ambos partidos.
Los republicanos alcanzaron recientemente un acuerdo interno tras mantener conversaciones con el presidente Donald Trump, lo que permitió destrabar parcialmente la discusión sobre las restricciones éticas. Sin embargo, varios legisladores demócratas consideran que el mecanismo de supervisión propuesto todavía resulta insuficiente.
Demócratas cuestionan la aplicación de las normas éticas
Uno de los primeros cuestionamientos públicos llegó por parte de la senadora Angela Alsobrooks, una de las pocas demócratas que anteriormente había apoyado el proyecto durante su paso por el comité correspondiente.
Antes de conocerse oficialmente el texto, la legisladora expresó que entregar al Departamento de Justicia la responsabilidad exclusiva de hacer cumplir las normas éticas no constituye una solución adecuada y advirtió que no respaldaría la iniciativa si ese lenguaje permanece sin modificaciones.
Sus declaraciones reflejan un problema político importante para los promotores de la ley.
Para que la Clarity Act pueda convertirse en ley, el Senado necesita reunir 60 votos, lo que obliga a los republicanos a conseguir el apoyo de al menos diez senadores demócratas. Cualquier desacuerdo sobre las disposiciones éticas podría poner en riesgo la aprobación definitiva.
Trump vuelve al centro del debate regulatorio
El apartado sobre conflictos de interés adquiere especial relevancia debido a la creciente participación empresarial de Donald Trump dentro del ecosistema cripto.
Recientemente, las declaraciones financieras del mandatario revelaron ingresos superiores a 1.000 millones de dólares provenientes de actividades relacionadas con criptomonedas durante el último año. Estas cifras fueron utilizadas por varios legisladores demócratas como argumento para denunciar posibles conflictos de interés dentro de la Casa Blanca.
Entre las inversiones más relevantes figura su participación accionaria en World Liberty Financial, uno de los proyectos vinculados al sector de activos digitales.
Por ahora, el borrador no aclara exactamente cuándo comenzarían a aplicarse las nuevas restricciones ni cómo afectarían específicamente los intereses empresariales del presidente en el ámbito de las criptomonedas.
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Republicanos buscan cerrar un acuerdo antes del receso legislativo
Desde el bloque republicano existe un fuerte interés por concluir el proceso legislativo durante las próximas semanas.
La senadora Cynthia Lummis, una de las principales impulsoras de la regulación de activos digitales en el Congreso estadounidense y figura clave en las negociaciones, reiteró su intención de alcanzar un consenso que permita convertir la iniciativa en ley.
Anteriormente, Lummis había señalado que la legislación representa mucho más que una simple regulación del mercado cripto.
Según su postura, el proyecto permitirá fortalecer la lucha contra el financiamiento ilícito, mejorar la protección de los consumidores y mantener el desarrollo de los mercados de activos digitales dentro de Estados Unidos, evitando que la innovación tecnológica migre hacia otras jurisdicciones.
La industria considera que el nuevo borrador representa un avance
El sector de las criptomonedas recibió con optimismo la nueva versión del proyecto.
El director ejecutivo de Digital Chamber, Cody Carbone, calificó el borrador como un paso significativo hacia la esperada votación del Senado y manifestó que la organización continuará colaborando con los legisladores hasta lograr que la legislación llegue al escritorio presidencial.
Aunque todavía existen aspectos sujetos a revisión, varios representantes de la industria consideran que el texto mejora sustancialmente respecto a versiones anteriores.
La protección para DeFi permanece intacta
Uno de los elementos que más alivio genera entre los desarrolladores del ecosistema es que el proyecto mantiene sin cambios la denominada Blockchain Regulatory Certainty Act.
Esta disposición busca evitar que los desarrolladores de aplicaciones descentralizadas que no controlan directamente los fondos de los usuarios sean considerados legalmente como transmisores de dinero (“money transmitters”).
De mantenerse este criterio, numerosos proyectos de finanzas descentralizadas (DeFi) quedarían exentos de cumplir con una pesada carga regulatoria diseñada originalmente para intermediarios financieros tradicionales.
Además, el nuevo borrador incorpora disposiciones adicionales relacionadas con:
- Registro provisional de determinadas entidades.
- Preeminencia de la regulación federal sobre normas estatales específicas.
- Reglas para operadores de fondos de materias primas.
- Nuevos procedimientos regulatorios que aún están siendo analizados por especialistas jurídicos.
El proyecto amplía el marco regulatorio para los activos digitales
Diversos expertos que ya tuvieron acceso al texto destacan que la Clarity Act busca establecer un marco regulatorio mucho más amplio que versiones anteriores.
Entre los principales cambios identificados se encuentran:
- Un tratamiento regulatorio más claro para los distintos tipos de tokens.
- Normas específicas para la emisión y financiación mediante activos digitales.
- Regulación formal para plataformas de intercambio de criptomonedas.
- Autorización para que instituciones financieras utilicen blockchains públicas.
- Creación de un camino regulatorio para valores tokenizados y mercados de futuros sobre blockchain.
- Refuerzo de las protecciones tanto para consumidores como para desarrolladores.
En conjunto, estas medidas pretenden ofrecer mayor seguridad jurídica a una industria que durante años ha reclamado reglas claras para operar dentro de Estados Unidos.
El sector bancario mantiene reservas sobre algunos apartados
No todos los actores financieros respaldan plenamente el nuevo borrador.
Diversas asociaciones bancarias, que durante las negociaciones presionaron para modificar el tratamiento regulatorio de ciertos productos relacionados con stablecoins que generan rendimiento, consideran que la propuesta aún presenta riesgos para el sistema financiero tradicional.
Según estas organizaciones, algunos aspectos de la legislación podrían afectar la actividad crediticia local que impulsa parte importante de la economía estadounidense.
Aun así, reconocieron que los senadores han mostrado disposición para evaluar modificaciones puntuales antes de la votación definitiva.
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Las próximas semanas serán determinantes para la regulación cripto en Estados Unidos
El Senado enfrenta una ventana de tiempo extremadamente limitada para sacar adelante la Clarity Act.
En poco más de dos semanas los legisladores iniciarán su receso de verano y, tras el regreso previsto para septiembre, gran parte de la actividad política estará enfocada en las elecciones legislativas de noviembre, reduciendo considerablemente el espacio para debatir proyectos complejos.
Por ese motivo, los próximos días serán decisivos para definir si Estados Unidos logra aprobar la legislación sobre estructura de mercado de activos digitales que la industria lleva años esperando.
Más allá de las diferencias sobre las disposiciones éticas y el alcance de las restricciones a funcionarios públicos, el nuevo borrador evidencia que las negociaciones han entrado en su etapa final. Si republicanos y demócratas consiguen cerrar los últimos desacuerdos, la Clarity Act podría convertirse en la norma que redefina el marco regulatorio de las criptomonedas en Estados Unidos y establezca las bases legales para el desarrollo futuro del sector.